Las fábricas se reorientan hacia el coche eléctrico

La producción de vehículos cayó casi un 20% en los primeros seis meses del año, según los últimos datos hechos públicos por Anfac, patronal de los fabricantes. Tras dos años en los que la producción y la exportación se habían convertido en pilares básicos para el sector en España ante la depresión del mercado doméstico, la debilidad en el resto de Europa empieza a hacer mella en la industria.

En Francia, la caída de las ventas se elevaba hasta el 15% en los primeros seis meses del año, mientras que en Italia el porcentaje llega hasta el 20%.

Hasta finales de junio las ventas internacionales habían caído el 21%, algo que tendrá su efecto en las industrias ligadas directamente a la automoción, ya que en 2011, 18.000 millones de los 29.000 generados procedieron de la exportación. Y también en su empleo.

Por cada puesto de trabajo en una fábrica de automóviles se crean cuatro en los sectores auxiliares, los cuales han resistido en los dos últimos años e incluso han recuperado parte de los empleos destruidos en los primeros años de la crisis. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes para Automoción (Sernauto), este sector, que se divide en equipos y componentes y mercado de recambios, empleó a 11.000 personas más en 2011 respecto a los datos de 2010, superando los 190.000 trabajadores. Sin embargo, la destrucción de empleo golpeó de forma dura en los años iniciales de la crisis. Entre 2008 y 2009, el sector perdió casi 40.000 empleos, un 20% en tan solo un año, acorde con el descenso que ha acabado llevando a la producción de coches en España a su nivel más bajo desde 1994. La alta demanda previa y la abrupta depresión han provocado que las fábricas se encuentren con plantillas sobredimensionadas para los niveles actuales. En total, unas 90.000 personas del sector del automóvil habrían perdido sus empleos en los últimos cuatro años, la mayor parte de la industria de componentes.

La importancia de los fabricantes de componentes y equipos para la automoción no radica solo en su capacidad para generar puestos de trabajo y riqueza. De hecho, representa en torno al 1% del empleo total en España, y el sector del automóvil en su conjunto representaba el 6% del PIB en su época de bonanza. Esta industria tiene en la inversión en I+D+i una de sus vías de supervivencia, el camino para mantener el elemento diferencial que la industria del automóvil en España tiene sobre otros países con menores costes de mano de obra.

Estudios de Sernauto demuestran que, en 2011, el sector invirtió en este apartado 885 millones de euros, equivalentes al 3,5% de la facturación total, que se elevó a 29.000 millones, la mitad gracias a la exportación. La progresiva instalación del coche eléctrico demanda nuevos componentes, como baterías de litio o sistemas para la gestión de su energía, y es una oportunidad para reorientar el sector y para darle futuro al amplio tejido industrial que rodea a la industria del motor en España.

A mediados de este año, la empresa Ticnova inauguraba la primera fábrica española de baterías de litio. La factoría de Renault de Valladolid fabrica el eléctrico Twizy para toda Europa, pero la mayoría de sus componentes tecnológicos proceden del continente asiático. Los altos costes y la falta de formación son elementos que impiden ese desarrollo inmediato, según un informe de CC OO, que sí aprecia un esfuerzo considerable de las pymes del sector por adaptarse a esta nueva realidad.

Las perspectivas para este año no son positivas, y la caída de la producción conllevará previsiblemente a la pérdida de empleos. Por ello, la redefinición del sector se antoja imprescindible para el futuro de una industria clave.

Fuente:   http://www.cincodias.com/    (Javier G. Ropero – Madrid – 25/09/2012 – 07:00)

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