En la ciudad hay electrolineras, pero no en las calles

La instalación de paneles de recarga en las vías públicas se extiende como una marea por las ciudades del norte, además de las grandes capitales como Madrid o Barcelona. La excepción es Vigo que, a pesar de que es que el Ayuntamiento presume de que el alcalde usa a veces coche oficial eléctrico, carece de puntos de recarga en las calles.

Por ejemplo, en Pamplona, avenidas más céntricas cuentan con paneles para que un usuario recargue su coche eléctrico. Lo mismo ocurre en Gijón, donde hay al menos tres estaciones públicas. Los pueden usar cualquier conductor y, según señala, un residente, «al principio era gratis para fomentar este tipo de transporte pero ahora cobran». En A Coruña, calles céntricas como A Palloza o los barrios de Montealto o Matogrande, cuentan con enchufes instalados por el Concello. Otra cosa es que alguien los use.

La lista de electrolineras de España incluye 320 puntos por toda la península, pero cada día que pasa su número aumenta. En Vigo solo incluyen el aparcamiento de Pintor Colmeiro pero, según el teléfono de información del Concello, hay cinco puntos más: los párkings de Eloy García y la gasolinera de O Chouzal. A ellos, hay que sumar los tres paneles de BlueMobility en el muelle de reparaciones de Bouzas.

A la iniciativa pública se suman las empresas privadas como Acciona en Barcelona o centros comerciales de Madrid, Endesa, Eroski, hoteles como NH y Abba, o algunos polígonos industriales.

Por su parte, grandes almacenes como El Corte Inglés planean colocar enchufes en su aparcamiento para clientes de Vigo, como ya ha hecho en su establecimiento de Santiago de Compostela, aunque fuentes consultadas no dan fecha para su implantación.

El huevo de la gallina

El empresario vigués Eloy García replica que «esto es como el huevo de la gallina, unos ponen antes los enchufes y otros los coches». Este explica que, actualmente, ocurre la paradoja de que muchas ciudades han instalado una extensa red de terminales de recarga pero siempre están vacíos porque no circulan coches eléctricos por sus calles. Y, al revés, Vigo es una de las pocas ciudades de España que cuenta con una flota de alquiler de vehículos eléctricos, iniciativa respaldada por un programa europeo, pero carece de puntos de recarga en sus calles, lo que le resta eficiencia al servicio.

«Esto evoluciona como en su día hizo el teléfono móvil. Lo mismo pasará con la autonomía de las baterías de estos coches», dice García. En sus garajes de concesión municipal hay enchufes monofásicos y trifásicos aunque los ultrarrápidos se llaman chademos, que en japonés significa «mientras me tomo un té».

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/

 

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