El plan de BMW para convertirse en el coche eléctrico premium líder

bmw_i3_concept                                                                                                                                                                                          BMw i3 Concept

En un segmento, el premium, en el que la movilidad eléctrica es, con la salvedad del caso de Lexus, un terreno muy poco explorado, BMW ya está abonando el suyo propio para llegar a ser líder con su inminente gama i de vehículos movidos por electricidad. Y lo hace con dos objetivos bien claros.

 Por un lado, la firma bávara quiere neutralizar los contras que argumentan los más críticos con los coches eléctricos y que lastran su éxito en el mercado actual; a saber, la limitada autonomía con que cuentan la mayoría de estos modelos y la dificultad para encontrar puntos de recarga y que, además, ésta se produzca de forma rápida y eficiente.

Cómo vencer las deficiencias del coche eléctrico

Y en este punto, BMW tiene un plan: por un lado, prevé ofrecer préstamos ocasionales de coches de combustión a aquellos clientes que precisen de una mayor autonomía para realizar viajes largos –una táctica que Fiat impulsará también en el lanzamiento de su Fiat 500e– y que así no se vean afectados por los límites de las baterías eléctricas; y, por otro, facilitará de forma opcional la instalación de puntos de recarga rápida en el hogar de los compradores, además de instalar un software en su navegador capaz de detectar estaciones donde poder repostar en carretera.

Así es cómo BMW quiere hacer más atractivo su eléctrico compacto de cuatro plazas i3, que llegará al mercado a finales de este mismo año con un precio que rondará los 40.000 euros, y al cual seguirá el deportivo híbrido i8, en 2014 desde en torno a 100.000 euros. La compañía lo tiene claro: “estamos seguros de que vamos a ganar dinero con cada i3 que vendamos desde su lanzamiento”, asegura el jefe de producción Harald Krueger.

Ahorrar costes para un producto más asequible

Pero para cumplir con esta rotunda afirmación, la marca con sede en Múnich tiene una segunda meta: potenciar sus eléctricos como producto mediante una reducción de costes en el proceso de producción de éstos. Para equilibrar los costes y contrarrestar el elevado precio de las baterías o de la fibra de carbono de su carrocería, BMW ha aligerado el proceso de producción hasta reducir el número de partes del ‘cuerpo’ del vehículo en dos terceras partes, según Krueger. Además, el uso, por ejemplo, de “termoplásticos” en lugar de acero para los paneles de la carrocería eliminará la necesidad de pasar por un taller de pintura.

Pero no sólo en el proceso de producción, también en la fase de comercialización BMW pretende rebajar los costes para intentar hacer más asequibles los modelos de su gama i, los cuales distribuirá mediante venta online con el fin de ahorrarse los gastos de infraestructura y personal de los concesionarios convencionales.

Por último, la firma premium alemana también tratará de expandir las posibilidades de su i3 añadiéndolo a su flota de coche compartido DriveNow, enfrentándolo así al Smart eléctrico con el que Daimler quiere disputar a su rival el liderazgo del carsharing en las grandes ciudades.

Fuente: http://www.eleconomista.es

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